Por Marines Maal García
Bahías desiertas a mi paso / gaviotas en los barcos / esperan la llegada como yo te esperaba a ti.
La tarde cae, el brillo del
atardecer está en el agua, brillos
que alumbran mis ojos, despertares de
sensaciones que alegran y sumergen la espera en esperanza. Vestida con largos atuendos blancos, a esta hora hasta la piel es amarillo
oro. Camino en el muelle hasta el final,
la madera cruje al pasar dándome la bienvenida.
La soledad que me acompaña, intrépida,
revolotea en la espalda. El abrigo de tus brazos rodeando mi cuerpo lo extraño cada día más. Esta senda que no
quiero cruzar me lleva al adiós, volteo atrás y allí estas, sentado en mis
recuerdos. Este amor que siento lo baña la caída del sol. Esta humilde
tempestad interna que calla el sentir. La
mirada ya seca de tanto llorar se pierde
en el ocaso.
Dejaré que la noche cobre a su medida la grandeza de
los deseos y el placer de amar suave, delicado, entre caricias que nutren el
alma, sin dudar que hoy es hoy, mañana no sé. Respiro para vivir ya.. No para
revelar el futuro... Amo para aliviar la soledad. Comparto si estas, y si te
quedas abrazaría tu cuerpo para darte calor en invierno. Amanecería color oro
entre sonrisas cómplices por haber soñado juntos.
Decirte que te amo no tiene sentido,
el universo lo sabe, han pasado tantos años y el amor está intacto, el bajar la cabeza esperando ese beso que dabas en el cuello lleno de
ternura lo siento cada mañana. Podría
hasta en mis sueños hacerte el amor y creer que lo viví de nuevo.
Ya no se explicar, lloro sin saber por qué, aunque prometimos amarnos por
siempre, nos alejamos, aún recuerdo tu voz y tu mirada al vernos aquella tarde de
octubre cuando sabíamos que el adiós
estaba tallado en el corazón.
El amor no muere………….. Muere la presencia,.
La ausencia y el vacío ................El Adiós.
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